MECANISMOS DE DEFENSA: PINTURAS

 

MECANISMOS DE DEFENSA: COLLAGES

MECANISMOS DE DEFENSA

Historias de protección

 

La sola lectura del título de la exposición nos lleva a pensar inmediatamente en la agresión. Y en la protección como salvación. Javier Artica hace en su obra un repaso personal sobre determinados mecanismos de defensa aplicados al ser humano o a la Naturaleza mediante la inmediatez, la planificación meticulosa o el desarrollo de características adaptativas producto de la evolución.

 

En ambos casos, hay un estado permanente de defensa generado por el continuo combate contra la entropía. La supervivencia adquiere así una connotación de lucha, obviando la estabilidad como posibilitadora de lo perdurable.

 

Hay una constante alusión a reacciones frente a un ataque o peligro exterior, a cómo nos protegemos como un animal tras su caparazón: parapeto, barricada, trinchera, bote salvavidas. Más allá de la referencia a un conflicto concreto, el artista muestra fragmentos de defensas, plantea también la ocultación en aras de la agresión y la perspectiva del agresor, así como su necesidad de protección. A este respecto, pone de relieve determinados comportamientos: algunos se cubren el rostro en nombre de una ideología o religión. Otros, se ocultan tras unas gafas de sol.

 

En el ejemplo del maquillaje como defensa primitiva-instintiva de determinado personaje de la cultura pop, prevalece no su fama sino el alto nivel de agresión a que se está expuesto en ese medio, siendo así una herramienta al servicio del camuflaje, de la persuasión, justo al modo de las pinturas de guerra.

 

Y de otra parte, la Naturaleza, envuelta en un devenir de reacción contra sus propios ataques. Es por esto que Javier Artica recurre a las piedras, encarnando una agresión aleatoria al entorno en el caso de la montaña que acaba, paradójicamente, siendo límite, veda y protección para infinidad de especies, haciéndonos pensar en el azar como constructor de entornos. Son esas mismas piedras las que el humano usará luego para protegerse de algunas de las agresiones que le generan los sistemas creados por él mismo.

 

Como pintor practica una pincelada suave y extendida en el límite de lo borroso, desvaneciéndose en pos de un toque vibrante. Las caras se convierten en retratos anónimos de personas lejanas u olvidadas y lo inorgánico queda reflejado de un modo irreal. Pese a la aparente suavidad, la ejecución esconde un toque expresionista quizás más evidente en sus collages, donde da rienda suelta a un universo surreal lleno de crítica, humor y absurdidad muy en consonancia, ciertamente, con ese medio de expresión.

 

Al igual que la mayoría de nuestros artistas, Javier Artica se expresa sobre el mundo que le rodea recurriendo a cuestiones universales, a realidades comunes. Es por ello que sus obras parecen llevarnos a lugares conocidos o, en todo caso, alguna vez imaginados.

 

©2018 Galería Tournemire

Nacido en Pamplona (1984). Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca (2003-2008). Ha expuesto de forma individual en ciudades como Pamplona, Salamanca y Avilés. Ha participado en diversas exposiciones colectivas en Barcelona, Salamanca, Valladolid, Bilbao, Segovia, Toledo, Pamplona y Estella. Desarrolla su actividad en Madrid con proyectos de pintura y collage.

ENTREVISTA AL ARTISTA CON MOTIVO DEL EVENTO “HISTORIAS DE PROTECCIÓN” REALIZADO EN LA GALERÍA EL 17/01/19

 

GT. La exposición trata sobre algunos mecanismos de defensa existentes tanto en la Naturaleza como en el entorno social del ser humano, ¿nos puedes especificar cómo ha nacido la idea de esta serie?

 

JA. La idea surge poco a poco a partir de experiencias vitales. Hace varios años recuerdo trabajar en la idea de los entornos hostiles y la supervivencia. Eso derivó en el tema presente en la exposición de los mecanismos de defensa. Desde que finalicé la carrera de BB.AA. he estado muy en contacto con ambientes rurales y espacios desvinculados de lo cultural y artístico; y son ambientes en los que la agresión en su más profunda acepción está presente cada día. Agresión al medio, al otro e incluso a uno mismo. Cuando eres consciente de esas agresiones lo primero que piensas es cómo evitarlas y de ahí los mecanismos de defensa.

 

GT. A menudo te centras en la idea de ocultación representado retratos tanto de famosos como de desconocidos. ¿Qué hay detrás de ello?

 

JA. Creo que la idea de pasar desapercibido es muy ¿cómo decirlo? tranquilizadora. Me gusta la representación de gente famosa de la cultura pop porque normalmente se ve en ellos la parte superficial, su trabajo, su brillo, etc. Sin embargo esa sobreexposición no puede perdurar en el tiempo sin elementos de ocultación. El desgaste sin esos elementos debe ser brutal y suicida. Por eso incluyo el mundo animal en la exposición y concretamente la tortuga, porque en ellos se ve con naturalidad que se oculten. Nadie se pregunta por qué un animal se esconde, ¿no? Pues lo mismo debería ocurrir con los humanos.

 

GT. Pintas la naturaleza, los hombres y los animales como necesidad de enseñar lo que nos rodea, ¿Es la pintura figurativa la mejor manera de representar el mundo?

 

JA. No necesariamente. Es la manera que yo uso para comunicar. Necesito una representación concreta porque estoy aludiendo a cosas precisas. Y la figuración es apta para la precisión. Lo cual no quiere decir que no me interese lo poético, pero de base necesito un material concreto, figurativo, con elementos reconocibles. De un tiempo a esta parte existe la necesidad casi vital de contar historias, de dar un sentido, de crear un mapa de orientación existencial. Quizás la figuración entronque con esto. Sin duda el boom de la ilustración pienso se debe a ese sentir narrativo y de orientarse.

 

GT. Una parte importante de tu obra se basa en collages realizados manualmente en la mejor tradición vanguardista de principios del s.XX o de la contracultura de sus finales. ¿Por qué esta manera de aproximarte al hecho creativo?

 

Mi llegada al collage vino tras una crisis de imaginación, nunca mejor dicho. Hay un momento en el que necesito crear nuevas imágenes al haber prácticamente disuelto la figuración con la pintura. Al modo de los surrealistas con la escritura automática el collage me permite crear nuevas relaciones entre elementos y realidades, te ofrece un escenario no transitado y surgen imágenes fácilmente. Es un medio que favorece el desbloqueo y que dialoga con el inconsciente si sabes detectarlo. Si lo trabajas y ves que hay unos elementos que se repiten ya tienes un material interesante para seguir.

 

GT. Tus collages son claramente más surrealistas que el resto de tu obra pictórica y se prestan más a la narrativa ¿Piensas que, de cierta manera, este surrealismo de tinte pop y humorístico transmite mejor tus ideas acerca de la realidad? ¿Qué considerarías como más efectivo en términos de “representación del mundo”?

 

JA. Es cierto que los collages son más narrativos que las pinturas. No obstante las pinturas las concibo en su conjunto; hay un relato que las relaciona. En realidad los cuadros funcionan muy parecido a los collage en el sentido de que en mi mente los pienso con un montaje que los vincula. Para entender un collage seguramente baste con verlo aisladamente. Para entender un cuadro es necesario presentarlo con los otros. La idea de montaje en ambos casos es esencial. Creo que tal como lo concibo no hay supremacía entre un medio y otro. Quizás resulten más simpáticos los collages que las pinturas. Puede que el formato collage sea más efectivo a la hora de representar el mundo porque conecta con lo actual, que es un mundo básicamente hecho de imágenes. Lo bueno de la pintura es que está en un espacio cada vez más marginal (en términos de vanguardia) y eso ofrece muchísima libertad.

 

GT. Te gusta la idea de un arte “comprometido” y, si es el caso, ¿Dónde te situarías frente a este término?

 

JA. La idea me gusta siempre y cuando no se convierta en una etiqueta; no puede ser una pose porque donde hay pose no hay compromiso. Comprometido en el sentido de ser consciente de producir imágenes que no pueden repetir estereotipos gastados. No deberíamos ser esclavos de la última moda o del discurso exitoso de tal o cual; es tentador, pero no tiene sentido alguno. Soy el primero consciente de la dificultad de todo esto. En esencia tener un compromiso con el sentido de lo que uno está haciendo.

 

GT. ¿Cuál es tu análisis del estado del mundo del arte en estos momentos?

 

No sabría responder a esta pregunta. Sólo puedo decir que es lo que me ha tocado y con ello tengo que lidiar. Siendo sincero a mi particularmente el mundo del arte no me interesa especialmente, lo más interesante ocurre fuera de él.

 

GT. ¿Cómo sitúas a la pintura figurativa dentro del panorama contemporáneo?

 

JA. Como la pintura en sí, la pintura figurativa siempre vuelve o siempre está (porque nunca se fue). Me gusta pensar la pintura como el formato primitivo, lento y tosco. Es maravillosa y a la vez horrible. Creo que la pintura figurativa es un campo casi infinito de posibilidades. Digamos que la sitúo actualmente entre la abstracción y el cine/fotografía. El rango de acción es inmenso. Es el medio de experimentación perfecto.

 

GT. Cuéntanos un poco en qué estás trabajando ahora.

 

JA. Sigo con el tema de la expo, con variaciones. Cada vez más interesado en el significado simbólico de determinados elementos y su asociación con los otros. La agresión y su contrapartida, la protección, son temas universales y que hoy día están muy presentes. Me interesa mucho esto porque está en la vida cotidiana de la gente y en la mía, por supuesto. Más que me interesa, me preocupa.

 

GT. Por último ¿Cómo te gustaría evolucionar en tu creación?.

 

JA. No lo sé. Me gusta que fluya y que haya una parte espontánea, es como trabajo. Supongo que evolucionará a la par que mi vida y mis preocupaciones.

 

©2019 Galería Tournemire